Guía básica para sumisos novatos

Guía básica para sumisos novatos

Una persona sumisa cede, de manera voluntaria, el control a otra persona, para satisfacer un impulso sexual. Si estás leyendo esto, lo más probable es que esta idea esté rondando por tu cabeza. ¿Crees que eres extraño?

No te preocupes, no eres raro. De hecho, es una de las fantasías sexuales más comunes. Muchas personas se involucran en prácticas de masoquismo, al menos ocasionalmente o se excitan sólo imaginándolo. Para muchas personas la imagen de ser ordenado, azotado y coaccionado para realizar actos sexuales puede parecer emocionante. La pregunta para aquellos que no lo han hecho, pero les atrae, es: “¿por dónde empiezo? ¿qué es lo que realmente necesito saber?”. Aquí hay algunos pasos a seguir.

Analízate primero

No tomes la decisión a la ligera. Antes de dar el paso y ponerte a merced de otro, pregúntate honestamente por qué quieres convertirte en sumiso, ¿realmente te excita esa idea o es porque tu pareja desea dominarte? Recuerda que las relaciones sexuales, sean del tipo que sean, deben ser consensuadas. No lo hagas porque alguien te presione. Hazlo sólo porque te apetezca y sepas que vas a disfrutar con ello.

Luego piensa en esto: “¿cómo puedo saber si soy un verdadero sumiso?”. En general les caracteriza el desear complacer a la otra persona, incluso siendo humillados. No pienses por un segundo que una persona sumisa se doblega a los caprichos de otros en su vida cotidiana, muchos son individuos con posiciones realmente poderosas y simplemente buscan un alivio de sus responsabilidades.

Determina qué nivel quieres experimentar y conoce tus límites

Algunas personas, por ejemplo, sólo pretenden agregar un poco de sabor a su vida sexual. Esto normalmente incluye juegos de rol en el dormitorio de vez en cuando, con algunos azotes suaves, conversaciones sucias o una ligera esclavitud.

Por otro lado, están los sumisos a tiempo parcial, sólo durante ciertos momentos, como en el sexo o si visitan un club de BDSM. A menudo invierten en atuendos y otros accesorios, pero generalmente no permiten que ese papel interfiera en otras áreas de sus vidas.

Y los sumisos a tiempo completo, suelen ser los jugadores duros en el BDSM. Incluso pueden estar buscando vivir en una relación dominante / sumisa todo el tiempo. Por lo general, renunciarán al control en todas o casi todas las parcelas de sus vidas. Muchas de estas relaciones también involucran contratos firmados.
Como con la mayoría de las cosas, es mejor comenzar con algo sencillo y poco a poco ir subiendo el nivel. Si a priori la idea de recibir alguna nalgada o azote con una fusta te hace querer acurrucarte en una esquina o las esposas y barras de extensión te ponen los pelos de punta, medita bien hasta dónde quieres alejarte de tu zona de confort. Todo puede ser gradual y habrá ciertas cosas que preferirás evitar. Mantente firme con lo que TÚ quieres.

Debe haber comunicación

Es absolutamente esencial en una relación dominante / sumiso. Debes estar dispuesto y ser capaz de comunicarte abiertamente con tu pareja o socio para aseguraros que todos los juegos estén acordados previamente. Comparte tus inquietudes sexuales y tus límites, dejando claro hasta dónde estás dispuesto a llegar y cuándo parar.

La seguridad es lo primero

Es indiferente si va a ser tu primera vez o ya eres un veterano, la seguridad debe ser una prioridad. Para ser claros, ya sea al pegar azotes o sometiendo a la otra persona a una tortura deliciosa, existe un elemento de peligro o daño en cualquier actividad de BDSM. Tómate tiempo para aprender cómo usar de manera adecuada y segura los juguetes y accesorios, y siempre establece una palabra de seguridad antes de comenzar cualquier juego. Esa palabra o frase simple puede ser pronunciada por el sumiso en cualquier momento que desee reducir la intensidad o interrumpir una acción, sin hacer preguntas. Por supuesto, las palabras como "detener" y "no" deben evitarse al elegir la palabra de seguridad, ya que a menudo se pueden utilizar para aumentar la emoción durante la sesión.

Distinga la fantasía de la realidad

A menos que tengas otro acuerdo, tú y tu dominante debéis tener en cuenta que vuestro juego de roles es solo eso: jugar. Nunca pierdas el respeto hacia ti mismo, es decir, tú habrás dejado marcados tus límites, y mientras todo se desarrolle según lo hablado, se asume que estás satisfecho con la evolución de esa relación; pero si la otra persona no respeta y se sobrepasa, debes hablarlo.

No esperes leer algunos artículos en Internet y ya pasar a llamarte sumiso. No te volverás de la noche a la mañana, por muy ansioso que estés por experimentar. A veces requiere tiempo y paciencia, de hecho, muchos sumisos incluso pasan por un período de entrenamiento de meses o incluso años.

Y si decides abrir este nuevo capítulo en tu vida, diviértete con él. Puedes optar por cerrarlo en el futuro, o puede convertirse en una gran parte de lo que eres. De cualquier manera, aprende lo que puedas de la experiencia y, lo más importante, ¡disfrútalo!

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